La ciudad es la región



Os dejo (en exclusiva) el artículo que escribí para el último número (oro) de Gaceta Mayor, el periódico del Colegio Mayor Hernando Colón. Que lo disfrutéis ;).
Al hilo del artículo publicado en la anterior gaceta por Sergio Pérez, al cual desde aquí le doy mi más sincera enhorabuena, no puedo dejar de expresar mi punto de vista sobre este tema, sin mayor ánimo a que satisfaga a todos. Mi relación con la Santa Madre Iglesia empezó desde bien temprano, cuando yo, inconsciente y con escasos meses de vida, me vi envuelto en un ritual de tintes metafísicos postizos en el cual se me daba la bienvenida a la Iglesia Católica –o al menos eso me dijeron. Más tarde, a los nueve años, aún tierno intelectualmente hablando, volvieron, y me dieron de comer el cuerpo de Cristo y de beber su sangre, así de gore. Sin embargo las intenciones del aparato eclesiástico no acabaron ahí, pero llegaron tarde, empecé a desarrollar un pensamiento crítico. No puedo más que expresar mi repulsa a los que, en nombre de Dios, que lo toman como una marca registrada y todo, son capaces y han sido capaces de someter a todo el que pasara por su lado, bajo instrumentos de miedo, tortura y represión, y que aún hoy se ven con el derecho de alistar en sus filas a aquellos que realmente no son conscientes de lo que hacen –¡como para serlo con tres meses!- y que también se ven con la misión (divina o no) de decirnos dónde tenemos que meter la polla y cómo –si saben de eso… ¡no deberían! ¡Pero ojo! No estoy negando la existencia de Dios, en absoluto. Tampoco se me pasa por la cabeza menospreciar algo que para tantísimas personas es tan importante. A diferencia del Pérez, yo soy agnóstico: no puedo negar –ni afirmar- un concepto metafísico tan complejo como lo es Dios, si, por definición, su comprensión escapa con tanta lejanía al entendimiento del ser humano. Tan sólo puedo acercarme, tantear, y suponer que Dios es Orden, o Amor, entendido como las leyes físicas y metafísicas que rigen la existencia. Pero de ahí a negarlo o afirmarlo, hay un trecho. Como diría el gran Benedetti, «no sé si Dios existe o no, pero si existe, sé que mi duda no le va a ofender». Leer más...Titulado Wait for Me, sale a la venta el próximo 30 de junio. Es una vuelta a su música melancólica y más personal. Aquí os dejo un videoclip de su tema Pale Horses.
Esta mañana estaba leyendo en Soitu la noticia de que el secretario de transportes de Estados Unidos iba a visitar España para comprobar in situ cómo funciona nuestro AVE, con el fin de aplicarlo a su país.Y es que Estados Unidos, el rey del mundo, es un país que carece de forma muy alarmante de las más básicas infraestructuras ferroviarias, que son obsoletas y tercermundistas. En efecto, la alternativa es el avión o el transporte privado, el coche, que mueve una de las economías más importantes del país. Pero lo extraño no es eso, sino el absoluto desprecio y desgana que ponen los estadounidenses por lo público, y la importancia extrema de lo privado. Esto es lo que se refleja en la falta de una red de transportes públicos eficientes, pero también en otros temas más "architects" como diría cierta lectora de este blog, que es el modelo urbano que siguen las ciudades de Estados Unidos. Voy a poner como ejemplo las vistas aéreas de fragmentos de cuatro ciudades en las que se manifiesta esto (si bien en otras ciudades estadounidenses como Boston y Washington, que se fijan más en el modelo europeo, no pasa esto):


Si os fijáis y comparáis esto con otras ciudades, sobre todo europeas, se nota la falta de espacios públicos, de una red de sistemas de espacios urbanos. Aquí es todo privado, y lo público es la propia calle por donde pasa el coche. O sea, sales de tu casa, te metes en tu coche, y vas por la ciudad desde algo de tu propiedad, y las posibilidades a las que ir se concentran en trabajar o en el shopping. Qué triste...La soledad digital como reflejo de la propia soledad de una ciudad grande en un país desarrollado. ¿En qué están fallando los que se comprometen con la ciudad?

Hace un tiempo, en clase de Paco Márquez (Teoría de la Arquitectura, ETSA de Sevilla), nos hablaba de lo que supondría en cuanto a discurso teórico de una obra de arquitectura el uso de tecnologías para la sostenibilidad, y puso el ejemplo de colocar placas solares como fachada de un edificio, es decir, integrándolo con la propia forma arquitectónica.